Yo te protegeré, mi pequeño, mi vida, mi alma, mi carne, y si alguien quiere hacerte daño le arrancaré los ojos de un zarpazo. Luego te traeré un ratoncito, un juguetito vivo, para que lo atrapes tú solito, y lo sueltes, y vuelvas a atraparlo, verás cuánto nos divertimos jugando con él.
Te amo porque me reconozco en ti. Te amo porque te reconozco en mí. Pero la crueldad no es posible sin empatía. Sólo puede ser cruel quien es consciente de que el otro sufre.
Advertisement